
A menudo no es fácil reconocer el chantaje emocional, dado que a veces está tan infiltrado en nuestras relaciones que no nos percatamos de cuándo somos víctimas de él ni cuándo lo empleamos. La pareja, por ser un espacio donde están sumamente implicados los sentimientos y muchas decisiones, supone un terreno idóneo para que aparezca
La manipulación emocional es una de las prácticas más utilizadas en las batallas de pareja. De forma inconsciente o voluntaria se exige a otra persona que actúe según los propios deseos o necesidades, utilizando los sentimientos como arma. Los celos, las amenazas directas o veladas, la exigencia, infundir sentimientos de culpa o incluso una actitud victimista, son algunas de las estrategias manipulatorias más utilizadas.
Está presente cuando intentamos controlar lo que dice o hace otra persona, cuando le exigimos algo sin dejarle posibilidad de elegir, o cuando nos empeñamos en que cambie y se adecue a lo que deseamos, aunque todo esto lo hagamos creyendo que es por su bien.
Es preciso recordar que la manipulación siempre es cosa de dos. Las luchas de poder sólo son posibles cuando hay dos bandos enfrentados e, igualmente, para que alguien se imponga en una relación es preciso que haya otra persona que lo acepte. En muchos casos se trata de un encaje de necesidades. Así como uno necesita dominar para sentirse más seguro, el otro acepta someterse como un modo de delegar responsabilidades o incluso de mantener la relación.
El manipulador suele recurrir a dos actitudes básicas, primero ejerce autoritarismo durante un cierto tiempo, hasta que de pronto cambia el juego y permite que el ambiente se relaje, que la víctima se calme y entre en la esperanza de que todo vuelve a su cauce normal, para luego nuevamente volver a tirar de las riendas y ejercer su control .
De esta manera va descolocando a la otra persona, que nunca puede estar segura de cual será lo próximo que la espera, creandole un estado de ansiedad continuo.
Esta situación no es exclusiva de la relación de pareja, puede darse tambien en el ámbito laboral, entre padres e hijos, entre amigos, y ocurre en cualquier estrato cultural, social o económico.
La clave está en provocar una mezcla de miedo, obligación y culpa para que la pareja acabe sucumbiendo a las propias expectativas. Un aprendizaje importante las en todo tipo de relaciones, es aprender a comunicarse debidamente para aclarar malentendidos o situaciones confusas. Las manipulaciones dejan de tener poder sobre nosotros si las reconocemos como tales y expresamos a la otra persona cómo nos sentimos.
Dejarnos manipular siempre es una decisión personal voluntaria, a la que ponemos incluso objeciones a modo de escusas.
Nadie te impone nada, ni la sociedad ni los individuos que te rodean, únicamente eres tu quien da permiso a los demás, para tomar el control sobre tu vida.
Y después de leer todo esto ¿aun crees que eres libre? Desde luego eres libre de auto-engañarte y continuar haciendo lo que otros quieren, dejándote manipular, para controlar tu tiempo, tu vida, tu conducta… pero sé consciente de ello.
"Solo tan alto como donde alcanzo puedo crecer, solo tan lejos como donde exploro puedo llegar, solo en la profundidad donde miro puedo ver, solo en la medida en la que sueño puedo ser."
Karen Ravn (En pocas palabras)

















1 comentario:
El verdadero gozo debe estar en el hacer, no en el tener, en el influenciar para el bien común, no en manipular para la propia conveniencia.
Un abrazo Amanda
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