Quitale el poder o la autoridad que le has concedido a ciertas personas para afectarte tan negativa y profundamente como lo hacen. Decídete. Corta ese cordón umbilical que te ha mantenido atado y amarrado a esas personas que con sus actos, gestos y comentarios te afectan tan profundamente. No les permitas que lo sigan haciendo. Por supuesto, la razón por la que todavía te afectan es porque en algún rincón de tu mente esperas que te reconozcan, que te califiquen, que te aprueben, o que celebren junto a ti tus éxitos y tus logros. Tal vez eso nunca suceda, pero puedes comenzar a celebrarlos tú, contigo mismo. Te recuerdo que tú tienes que convertirte en tu mejor compañía, y que una actitud más segura y más confiada hará que puedas vivir y experimentar relaciones mucho más satisfactorias y más libres.
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