4 de mayo de 2011

EL DESPECHO. Que alguien me explique por qué me siento así...



Todos hemos sentido en algún momento que hemos encontrado “nuestra media naranja”, el "amor de nuestra vida" y hemos deseado que la relación con esa persona que sentimos tan especial, dure también para siempre. Pero la experiencia y las estadísticas demuestran que el amor eterno es más una excepción que una regla.
A lo largo de nuestras vidas tendremos que enfrentarnos con alguna que otra crisis sentimental y siempre ayuda saber que no somos lo únicos y que es normal pasarlo mal en esta situación.


Cuando una relación se acaba, por mucho que nos empeñemos en disimular nuestros sentimientos, el dolor que nos produce la herida, a cualquier edad, puede ser una de las experiencias más duras, más difíciles que podamos pasar.

Tristeza, apatía, cambios de comportamiento, frustración, culpa, rencor. Todos tenemos ciertos sentimientos y emociones relacionados con la ruptura. Sería preocupante no tenerlos. Son vivencias de desamor o shock sentimental que la gente suele llamar DESPECHO. El despecho es inevitable. Su intensidad y duración pueden variar de acuerdo a la duración del vínculo, las causas que provocaron el alejamiento, el apego de cada uno y las consecuencias de la ruptura y de la forma en que se percibe y se vive el fin de la relación.


Al inicio, la crisis es la más grave, porque no se han desarrollado todavía los mecanismos necesarios para hacer frente a la situación. Aunque hay diferencias individuales, al comienzo son las emociones las que nos dominan y vivimos la ruptura con gran tristeza y culpa. Luego sentimos rencor y es al “otro” al que vemos culpable. Culparnos o culpar al otro son dos estados que pueden irse alternando mientras no vemos la realidad tal como es.

En el DESPECHO, los sentimientos y emociones que conllevan las


rupturas al igual que las circunstancias que las rodean son muy semejantes a

las que se experimentan con la pérdida de un ser querido. Por muy doloroso

que sea, es un fenómeno normal con una evolución y sus fases. Es un período

denominado DUELO, en el cual uno tiene que adaptarse a vivir y a ser feliz

de nuevo sin la persona amada.

Ante la pérdida sentimos que nuestro mundo, nuestra vida, se transforma, ya nada es igual. Nuestros  sentimientos tienden a determinar nuestro humor, nuestras actitudes y nuestras decisiones. Nos sentimos inmersos en un laberinto de confusión y angustia que pareciera no tener fin. Hay momentos en que nos sentimos mejor, pero llegan otros momentos en que vuelve la angustia y la tristeza.


Podemos sentir aturdimiento, represión, soledad, frustración, pánico, rabia, culpa, alivio, apatía, intranquilidad, cambios de humor, paralizamos nuestras actividades, desarrollamos la esperanza de una reconciliación o de una satisfacción. Sentimos desorganización y desesperación por la pérdida sufrida.

Tenemos síntomas de estrés como fatiga, insomnio, dolor de cabeza, pesadillas, problemas en el estómago, sensación de un nudo en la garganta. Desinterés, falta de concentración, no se para de hacer algo, apatía, imágenes que de pronto vienen a la mente sin quererlo, sin que nos demos cuenta y crean intranquilidad y angustia. Tenemos la sensación de oír o ver al ser amado sin que éste esté presente, sin quererlo, sin desearlo. 
Con el paso del tiempo las emociones se tranquilizan y vemos las cosas de una manera mas realista. Vamos sintiéndonos más independientes, menos tristes, menos resentidos, menos culpables y vamos encontrando nuevas formas de disfrutar.


El duelo por la pérdida no se puede resistir. Es un proceso que va elaborándose poco a poco y no es fácil ni inmediato, ni tampoco es igual para todas las personas. Hay que asimilarlo, comprenderlo, aprender a superarlo. Es como el dolor de una herida abierta que tenemos que soportar, que necesita lavarse y curar para que comience a cicatrizar.
Es necesario hacer fluir sanamente el dolor de la ruptura enfrentándola tal como se da, para así recobrarnos de la pérdida y de la soledad sin paralizarnos, sin reemplazar, sin generalizar, evadir o luchar contra el proceso.



No es fácil atravesarlo, pero es importante saber que como toda vivencia dolorosa, algún día pasará y será sólo un recuerdo, una cicatriz que probablemente molestará de vez en cuando.
 
"No llames si no quieren escucharte, no busques si no te quieren encontrar. Esto prolonga tu dolor, lo convierte en obsesión, baja tu autoestima y hace que tu vida y la del otro sean un infierno."

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6 comentarios:

Arwen Mtes dijo...

Cómo entiendo de lo que escribis, cuánto duele el corazón cuando una relación se termina y no hay explicación o simplemente te han cambiado por alguien que a nuesros ojos ni siquiera es mejor. Debería haber pastillas para olvidar como la canción de Sabina.
Decirte, no puedo decirte nada porque yo tampoco tengo receta para el despecho o el olvido.
Te envío un abrazo en el alma.

LONDONNEK dijo...

Una entrada interesantisima Amanda,y es que a veces los cuentos romanticos terminan con un "fueron felices...", pero la verdadera historia comienza despueés, la relación de pareja es dinamica y cambiante, tiene sus altibajos, y a veces, nos hace dudar. Amar no consiste en que no haya dudas sino en saber que juntos podemos superar cualquier dificultad.
Pero si no es así y como de humanos es equivocarse; de locos es persistir en el error.
Un fuerte abrazo.

julia rubiera dijo...

con el paso del tiempo nuestro corazón queda parcheado, menos mal que nuestra alma se queda con la esencia y la sabiduría de los sinsabores que nos da la vida, un besin muy muy grande de esta asturiana admiradora de tus letras.

D. C. López dijo...

Hola!, conocí tu blog gracias al del "El Rincón De Los Sueños Perdidos" y realmente me ha gustado. Por lo k veo t gusta el mundo literario... y da la casualidad que yo administro un blog donde doy publicidad a escritoras "no profesionales" que adoran escribir y compartir sus obras literarias. Te invito al "El Blog De Las Escritoras" para que puedas conocerlas:

http://elclubdelasescritoras.blogspot.com/

Saludos y k pases un lindo fin d semana!!!

misticaluz dijo...

Hola guapa,

Totalmente deacuerdo.. pero sabes?? todo pasa, sólo la serenidad persiste.

Todo pasará amiga y lo que ahora es sufrimiento, dolor, desgarroo etc en un futuro será comprensión, aceptación y quizás alegría.

Para lo que necesites sabes donde estoy...

Siempre un placer visitarte!!

Te dejo abrazoss y besotes grandotes!!

Beatriz

Belkis dijo...

El despecho es un sentimiento de venganza o resentimiento por algún desengaño, menosprecio u ofensa, que no debemos alimentar. Se que cuesta olvidar los desagravios pero hay que intentar que nos afecten lo menos posible. La vida sigue girando y más adelante vive gente...
Un abrazo muy grande Amanda