
Siempre hubo en mí, al menos, dos mujeres: una mujer desesperada y perpleja que siente que se está ahogando y otra que salta a la acción, como si fuera un escenario, disimulando sus verdaderas emociones porque ellas son la debilidad, la impotencia, la desesperación y presenta al mundo sólo una sonrisa, impetu, curiosidad, entusiasmo, interés.
Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré al mundo. Me adapto a mí misma.
Anaïs Nin

















3 comentarios:
di que si mi reina,no caigas en la rutina ni en la dejadez, un besin de esta asturiana que desea que nunca caigas en la rutina ni en lo ordinario.
Hola cielo me patrece muy bien que te adaptes a ti misma es lo mejor
un beso corazon
Bonito texto de Anaïs, una frase suya que aprecio mucho dice así:
La vida se dilata o expande en proporción al propio coraje.
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