
Momentos extraños de la vida, todos los cuentos terminan con el príncipe y la princesa que se casan, son felices y comen perdices, ahora me doy cuenta que ese nunca es el final del cuento si no el principio. A veces comen perdices y otras veces las perdices se los comen a ellos. Sea lo que sea lo que está claro que hay que luchar todos los días, que nada es seguro, que todo es fragil. Y que por mucho amor que exista sino se cuida desaparece.

















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