
Aceptar... y dejar ir, significa dejar de pelear con la vida, aceptando a las personas, las situaciones, las circunstancias y los hechos tal como se den, incluidas decisiones y acciones del pasado, lo “malo”, así como lo “bueno”. Implica saber renunciar no aferrándonos a aquello que la razón nos dice es, en nuestras circunstancias, imposible o muy costoso de lograr. Si dejamos de luchar y de resistirnos a lo inevitable, viviremos plenamente el presente, permaneciendo abiertos a todas las opciones sin aferrarnos rígidamente a ninguna de ellas. Esto estimula la capacidad de dar respuestas creativas a la existencia, tal como es en el aquí y en el ahora.
La aceptación es casi milagrosa, nos permite cambiar y facilita igualmente el que lo demás también cambien, pues solo desde la aceptación de la realidad podemos iniciar caminos de transformación.
Cuando nos encontremos sufriendo ante cualquier situación hagámonos esta pregunta, ¿Qué es lo que no estoy aceptando? Al hacérnosla encontraremos la causa del sufrimiento .

















6 comentarios:
Y si, vivimos peleando a capa y espada contra las situaciones de la vida, rebelándonos contra lo que debemos aprender, más que negar.
Muy buena entrada!!
Te dejo un gran beso.
Muy buen texto y muy buena pregunta
un beso y feliz semana
Gracias por tu visita, bonita reflexión, que tengas una feliz semana.
Pues sí, nosotros mismos creamos las resitencias sin darnos cuenta...
La aceptación es una puerta mágica que se cierra a los problemas y se abre a las oportunidades. Un abrazo
Un saludo muy cariñoso para ti Amanda.
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