

Todos sentimos envidia de los demás y por eso creamos un infierno y nos convertimos en malas personas.
Envidiar es comparar.
La comparación es una actitud muy tonta,
pues cada persona es única e incomparable.
Una vez que comprendes eso, la envidia desaparece.
Cada ser es único, incomparable.
Tú eres sólo tú: nadie ha sido jamás como tú, y nadie jamás lo será.
Y no necesitas ser como otro.

















1 comentario:
La envidia es la tristeza por el bien ajeno; un sentimiento desagradable que se produce al percibir en otro algo que se desea. Este sentimiento dificulta el desarrollo del que lo sufre y sus relaciones con los demás. Es una declaración de inferioridad.
El envidioso desaprovecha tanta energía envidiando que no es capaz de alcanzar sus propios objetivos. Es una actitud muy negativa, que deberíamos erradicar del todo de nuestra vida. Un cariñoso saludo Amanda.
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